Quedé con Pablo para entrevistarle y, si a mi él ya me parecía una persona muy interesante, cuando le conocí consiguió enamorarme. Le caracteriza un gran sentido del humor, es extremadamente inteligente, capaz de aportar unas lecciones vitales fuera de lo común. Su concepción de la vida me generó un enganche poco habitual.

Mi sensación fue clara: ¡Quería volver a verle!

Pasamos un rato riéndonos sin parar. Tiene una agudeza extraordinaria, emana de él una gran calidad humana y transmite una visión liviana de la vida sin perder profundidad.

Rompe esquemas, si; sorprende, si… me llevo de él su gran seguridad y su valentía a la hora de enfrentar la vida.